Entre el nepotismo y la endogamia: la familia Nadal, en alza

Tras el merecido nombramiento de Álvaro Nadal como ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, de su hermano Alberto como secretario de Estado de Presupuestos y de su esposa Eva Valle como directora de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, la familia Nadal pasa a formar parte del gotha de la alta administración española y referencia de la política económica del gobierno Rajoy, aunque algunos observadores prefieren enfocarlo como el resultado de una confrontación interna del gobierno, en donde Luis de Guindos es el enemigo a batir. Sigue leyendo

Elogio de una política empresarial: la educación una rentable apuesta de patrocinio

En las antípodas de la obra de Erasmo de Rotterdam “Elogio de la locura”, son pocas las ocasiones en que las sociedades modernas y sus representantes mediáticos encuentran hueco para el reconocimiento de “la responsabilidad social” o el “compromiso cívico” de un determinado número de empresas que, además de tratar de ganar dinero, dedican una pequeña parte de sus recursos o de sus beneficios a becar o a ayudar a estudiantes universitarios a costearse su ampliación de estudios en el extranjero. Sigue leyendo

Una vez más, a los rectores universitarios les invade el miedo al cambio

El decreto Wert que supone la flexibilización de grados universitarios que permitirá a las universidades crear grados de 3 años y másteres de 2, ya está publicado en el BOE y pese a que viene a poner fin a un marco especialmente rígido hasta ahora vigente en la universidad española y haber sido negociado durante dos años con los rectores de las universidades españolas, según la número dos del Ministerio, Montserrat Gomendio, la reacción de éstos ha sido de oposición cuasi frontal a la norma, demostrando por enésima vez, que el colectivo rector de la universidad española sufre del bien conocido miedo al cambio, a fracasar, a perder privilegios y a no seguir viviendo en zonas conocidas y por tanto más seguras; en definitiva, optan a que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Sigue leyendo

El sistema universitario urge de una reforma que nadie se atreve a acometer

Por si fuera necesario escenificar la ruptura entre el ministro de Educación y la Conferencia de Rectores de España (CRUE), el órgano que representa a los responsables de todas las universidades del país, ésta se produjo en sede parlamentaria hace algo más de un semana cuando Wert llamaba mentirosos -“afirmaciones manifiestamente inciertas” y “juicios de valor infundados”- a los dirigentes de las 50 universidades públicas y 25 privadas del país que días antes habían exigido colectivamente al ministro que revocara las medidas como el aumento de tasas o el endurecimiento de los requisitos para acceder a una beca. Sigue leyendo

Camino de ida y vuelta para la Universidad española

Un año después de que las competencias de la universidad española fueran transferidas del Ministerio de Educación al de Ciencia, Innovación y Tecnología, éstas vuelven a donde estaban, en un supremo reconocimiento de la equivocación o en un ejercicio de sumisión a las presiones de la Conferencia de Rectores (CRUE) que, además, coloca a su presidente, Gabilondo, al frente del departamento que les gobierna o tutela. Extraordinario ejemplo del papel que juegan la universidad y la educación española, en general, y que ha sido obviado de forma clamorosa por los medios de comunicación.
Y todo ello ocurre en un momento crucial para la universidad y cuando el Proceso Bolonia no parece haber sido bien recibido, a la vista de las violentas manifestaciones de Barcelona y de las demostraciones de disconformidad de otras universidades españolas. La Declaración de Lisboa, adoptada en abril de 2007 y en donde se establecen las bases necesarias por las que las universidades se incorporen plenamente a un Espacio Europeo de Educación Superior, debería estar completamente desarrollada para el curso 2010 en España y en otros 45 países, aunque existen demasiados interrogantes que permitan asegurar su éxito. Máxime cuando se intenta conseguir el objetivo a un coste cero, como ocurre en España, o cuando hay universidades europeas que no tienen intención alguna de modificar sus excelentes planes de estudio.
¿Cómo se genera riqueza a través de las ideas? Son, sin duda, la mejor materia prima. Sin embargo, las dificultades del proceso mismo, en busca de esa deseada productividad ligada al saber, hacen que se desvirtúe y se pongan en duda los objetivos reales. Varios elementos han jugado en contra del Plan Bolonia, unos con más fundamento que otros en su declaración de intenciones. Para empezar, la inevitable politización de toda decisión que implique, de una u otra forma, la pérdida de relevancia de lo público en favor de lo privado y la entrada en escena del “malvado” capitalismo con cara de empresa buena, comprometida y sí, con ganas de comerse un buen trozo del pastel. Aunque es algo que sabemos todos, son tiempos en los que hace falta dinero de bolsillos ajenos a los del Estado. Igual de cierto es que los mecanismos de control deben actuar de manera implacable para velar por la ‘seguridad’ en los cauces por los que circularán ‘los saberes’ sin consentir que los contenidos prioricen determinados aspectos de las materias que en un momento concreto interesen a un sector empresarial. La demagogia también está servida. Cada vez es más aburrido comprobar la ausencia de argumentos de peso a favor o en contra de las decisiones importante. La tendencia, por lo general, es quedarse en la superficie, casi con más ganas de escuchar o leer algo que no nos guste, para así poder gritar más fuerte. Es tal el adormecimiento, sobre todo de los jóvenes, que aprovechan cualquier oportunidad para desahogarse, pero sin terminar de plantear una alternativa aceptable ni aceptada, al menos en este caso.
Un aspecto más que criticado, y aquí las dudas empiezan a ser más razonables, tiene que ver con el escepticismo sobre una buena formación inicial (Bolonia habla de grados, conformados por un año común para todas las carreras de un mismo área y tres años diferenciados, y de postgrados, o masteres) y la sospecha de que toda la carne se pondrá en el asador de los postgrados y los másteres, escenario donde entra en escena la empresa, con lo que casi sería obligatorio pasar por el aro, criba en la que el número de euros gana frente al de neuronas. Otra de las medidas a adoptar en 2010 es la creación de un espacio en el que, pese a la libertad que a priori tendrán los países adscritos al Plan a la hora de tomar determinadas decisiones, se intentará que los objetivos sean flexibles dependiendo de las necesidades económicas del momento. El I+D aplicado a los cerebros; la derrota definitiva de lo abstracto y de esas reflexiones que aparentemente no llevan a ninguna parte pero que a la postre abren las puertas a los avances en un momento previo a las grandes inversiones y planes de desarrollo.
Quizá el mejor punto a favor de Bolonia sea la puesta en marcha de debates en un espacio común, la libertad absoluta en los movimientos de los estudiantes, los profesores; y un marco que favorezca los escenarios multidisciplinares en los que las ideas nazcan de muy diversos puntos para ponerse de acuerdo –o no- posteriormente. Es verdad que el mercantilismo ha llegado a todas partes, la Universidad no iba a ser menos. La clave, difícil pero no imposible, será extraerle lo mejor y mezclarlo con aportaciones que velen por el progreso, no sólo de la economía, sino de las conciencias y del saber. Ése es el reto de Gabilondo.