El populismo económico amenaza con imponerse tanto en la derecha como en la izquierda

Economistas solventes coinciden en asegurar que el acceso al poder de populismos como el de Podemos supondría un “rápido e intenso” deterioro del PIB. Sin embargo, la desigualdad social, caracterizada en los países desarrollados por un empobrecimiento de la clase media, alarma ya al mundo económico más atento a las tendencias mundiales. La sensación de ser los perdedores de la globalización provoca, en amplias capas sociales, una desafección generalizada hacia el sistema político y económico que preocupa y muchos a gobiernos e instituciones. Y de ahí los populismos.
Tanto es así que el FMI, supuestamente defensor del liberalismo económico y del capitalismo a cualquier precio, al igual que el BCE, se han posicionado recientemente a favor de políticas económicas en cierta medida heterodoxas o populistas para, precisamente, combatir la desigualdad social y frenar estos fenómenos emergentes tanto en Europa como en EEUU. Para ello se demanda “que los gobiernos gasten más en educación, tecnología e infraestructuras para elevar la productividad mientras que se den pasos para reducir la desigualdad”, aunque ello no debe ser óbice para seguir reformando el mercado de trabajo, reducir las barreras de entrada y mejorar la formación de los trabajadores como remedio al envejecimiento de la población, a la vez que se apela a subir los salarios, porque “llevan años creciendo por debajo de la productividad”. Un cierto sentimiento de culpabilidad emerge sin que se conozca hacia donde nos dirige estas políticas. Sigue leyendo