Aumentan las dudas sobre la eficacia de la política del BCE

2015 cerró su tránsito en España con una inflación del 0% tras experimentar una subida de tres décimas en diciembre, lo que no deja de ser un desasosegante dígito, tras meses de política monetaria expansionista del BCE, reforzada recientemente, cuyo objetivo en materia de inflación, no es otro que acercarse a una nada exigente tasa del 2% anual. Sigue leyendo

El poder de los bancos centrales

La pasada semana, los mercados no dejaban de sorprenderse ante la decisión del Banco Central de Suecia de mantener los tipos en -0,25% frente al -0,35% pronosticado por el consenso de analistas, si bien el Riksbank decidía aumentar las compras de deuda soberana en 40-50.000 millones de coronas suecas (SEK), dejando el total acordado hasta la fecha en 80-90.000 millones. Sigue leyendo

El estreno de la nueva política monetaria no defrauda a la Eurozona

El inicio de la nueva línea no convencional de política monetaria del Banco Central Europeo conocida como QE -expansión cuantitativa- y consistente en aumentar la oferta de dinero, aumentando el exceso de reservas del sistema bancario, mediante la compra de bonos, no defraudaba en la UEM como lo demuestra que el tipo de cambio EUR/USD alcanzaba un nuevo mínimo de 12 años, algo que continuó alimentando el mejor comportamiento relativo de la bolsa europea sobre la americana y que la rentabilidad del bono alemán se desplomara hasta un mínimo histórico de 0,23%. Sigue leyendo

La actividad real y la financiera, cada una por su lado

Pese a que la economía mundial registraba una moderada aceleración en el tercer trimestre del año, los analistas de referencia esperan que se prolongue en los próximos trimestres. La mejora descansa en unas políticas monetarias muy expansivas (en las últimas semanas no solo el BCE sino también países como Chile o México han adoptado nuevas medidas); unas condiciones financieras muy favorables; mejoras en las condiciones de oferta de crédito (en las economías avanzadas, no en las emergentes); unas políticas fiscales que en general han dejado de ser restrictivas y mejoras estructurales aplicadas en distintos países con sensibles avances en el saneamiento de balances del sector privado. Sigue leyendo

Incertidumbre en torno a la nueva política monetaria del BCE

El cambio de política monetaria emprendida por el BCE centrada en las subastas de liquidez condicionada a largo plazo (TLTRO), junto con un programa de compra de activos titulizados y otro de cédulas ABS y covered bonds (CB) que empezarán en octubre, que tienen como objetivo combatir el riesgo de deflación y estimular el crédito a la economía, mediante la reducción de la fragmentación financiera y la estimulación del crédito, genera dudas razonables sobre su éxito a la vista de las dificultades que plantea, algo que quedará parcialmente resuelto cuando se publiquen los detalles del programa de compra de activos que Draghi anunció en septiembre, lo que sucederá esta semana tras la reunión de política monetaria.
Mientras tanto, la incertidumbre en torno a la efectividad de las medidas del BCE no ha conseguido evitar que las expectativas de inflación a largo plazo de los mercados hayan seguido cayendo (1,9%). Esta incertidumbre está a la vez alimentando las expectativas de los mercados de que el BCE tenga que optar finalmente por un programa de QE clásico y ésto está provocando efectos inmediatos en las condiciones financieras, manteniendo los tipos muy bajos y alimentando la depreciación del euro.
El BCE se ha fijado el objetivo de incrementar en un billón de euros el tamaño de su balance, desde los dos billones actuales. Para ello cuenta con la capacidad combinada de las TLTRO, que ofrecen financiación en condiciones muy favorables, y las compras de activos, que liberarían espacio en el balance para, presumiblemente, aumentar el crédito.
El pobre resultado de la primera subasta de TLTRO, es un primer indicio de las dificultades que va encontrar el BCE para extender su balance hasta la cantidad deseada, aunque el BCE opina que hay que esperar hasta diciembre para valorar el éxito de las dos primeras subastas, ya que existen, de hecho, algunos factores que pueden haber favorecido el retraso de las pujas a diciembre como es el caso de que las entidades dispongan de financiación al 0,05%, frente al 0,15% de las TLTRO.
En diciembre, las entidades financieras de la Eurozona podrán solicitar hasta un máximo de 320.000 millones de euros (el límite entre ambas es de 400.000 millones), aunque las estimaciones apuntan hacia unos 200.000 millones.
Las dos primeras TLTRO servirán, sobre todo, para cubrir las necesidades de financiación que la amortización de las LTRO de tres años a inicios de 2015 puede generar, lo cual tiene su importancia a la vista de la heterogeneidad por países en la distribución de liquidez del BCE.
Así, los bancos españoles e italianos pidieron elevadas cantidades en las LTRO de tres años y se estima mantienen 2/3 del saldo vivo actual, mientras que los bancos del núcleo tienen una parte inferior. La periferia, por tanto, probablemente solicitará los máximos permitidos en las TLTRO, pero la demanda del núcleo es más incierta, ya que no tienen una necesidad inminente de liquidez. En todo caso, si se alcanzara el máximo, no serían suficientes para cubrir los 370.000 millones de LTRO de tres años que se amortizarán a principios del próximo año.
Por otro lado, en el balance del BCE están también los activos comprados bajo los pasados programas de compra de deuda (SMP) y de covered bonds (CBPP). El saldo de ellos en la actualidad es de 195.000 millones y una elevada proporción de los mismos vencerá en 2015, lo que reducirá de forma adicional el balance. En resumen, el balance del BCE podría incluso descender a corto plazo.
Tras la dos primeras TLTRO, quedan otras seis adicionales en las que los bancos podrán solicitar en función de la evolución de su crédito. El BCE estima un potencial en estas operaciones de €600.000 millones de euros, aunque las estimaciones de analistas se sitúan entre 300.000-400.000 millones de euros.
Por todo ello, para que el BCE incrementara su balance en un billón de euros, las compras de ABS/CB tendrían que superar los 700.000 euros, algo ciertamente complicado y que apunta, a corto plazo, no parece que el BCE pueda tener acceso a un mercado suficiente para alcanzar su objetivo.
El programa del BCE podría denominarse expansión cuantitativa (QE) ya que comprará cantidades importantes de activos, pero de hecho es muy diferente de la QE tradicional, tipo Fed, BoE o BoJ. Estos bancos compraron cantidades de activos, principalmente deuda pública, de acuerdo con un esquema publicado inicialmente. La cantidad a inyectar en el sistema se conocía de antemano y habría certeza de lo que iba a ocurrir. Sin embargo, la cantidad total de liquidez que inyecte el BCE está en función de la demanda de los bancos, con lo que cómo evolucione el balance no depende sólo de Fráncfort.
Lo que sí está favoreciendo el BCE es una depreciación del euro, que estimulará la actividad impulsando las exportaciones, con el desfase habitual (en el plazo de un año).

Post-it
LTRO es el acrónimo de Long-term Refinancing Operation, traducido al español como Operaciones de Refinanciación a Largo Plazo, es un método de financiación iniciado por el BCE en diciembre de 2011, por la cual se prestó a los bancos europeos que lo solicitaran dinero a devolver en tres años a un bajo tipo de interés (1%).
El objetivo de estas líneas de financiación a bajo tipo de interés otorgadas por el BCE a la banca era en primer lugar evitar el colapso del sistema bancario europeo ya que la banca europea estaba teniendo dificultades para poderse financiar en los mercados.
TLTRO es el acrónimo de Targeted Longer-term Refinancing Operations y su diferencia con el LTRO es que fija destinatarios, excluyendo los préstamos concedidos a hogares para la adquisición de vivienda, que estuvieran vivos en los balances de la banca europea a 30 de abril de 2014.