El populismo económico amenaza con imponerse tanto en la derecha como en la izquierda

Economistas solventes coinciden en asegurar que el acceso al poder de populismos como el de Podemos supondría un “rápido e intenso” deterioro del PIB. Sin embargo, la desigualdad social, caracterizada en los países desarrollados por un empobrecimiento de la clase media, alarma ya al mundo económico más atento a las tendencias mundiales. La sensación de ser los perdedores de la globalización provoca, en amplias capas sociales, una desafección generalizada hacia el sistema político y económico que preocupa y muchos a gobiernos e instituciones. Y de ahí los populismos.
Tanto es así que el FMI, supuestamente defensor del liberalismo económico y del capitalismo a cualquier precio, al igual que el BCE, se han posicionado recientemente a favor de políticas económicas en cierta medida heterodoxas o populistas para, precisamente, combatir la desigualdad social y frenar estos fenómenos emergentes tanto en Europa como en EEUU. Para ello se demanda “que los gobiernos gasten más en educación, tecnología e infraestructuras para elevar la productividad mientras que se den pasos para reducir la desigualdad”, aunque ello no debe ser óbice para seguir reformando el mercado de trabajo, reducir las barreras de entrada y mejorar la formación de los trabajadores como remedio al envejecimiento de la población, a la vez que se apela a subir los salarios, porque “llevan años creciendo por debajo de la productividad”. Un cierto sentimiento de culpabilidad emerge sin que se conozca hacia donde nos dirige estas políticas. Sigue leyendo

Rescate de las radiales madrileñas: más madera para Podemos

Medido su índice muscular con las recientes protestas callejeras por la pobreza energética, que causa dramas como el fallecimiento de una mujer de 81 años en Reus (Tarragona), asfixiada en un incendio provocado por las velas con las que tenía que iluminarse después de que le cortaran la luz, Podemos va a ver alimentada su disposición a la queja y al reproche, con el proyecto de rescate al que el gobierno va a someter a las radiales madrileñas tras constatarse su inviabilidad por la falta de tráfico. Sigue leyendo

Podemos: ¿Quién teme al lobo feroz?

Encuestas, foros, tribunas, paneles, entrevistas… En tiempos electorales aumentan considerablemente las actividades que permiten ampliar el conocimiento sobre lo que los partidos políticos “venden” o bien percibir lo que la sociedad espera de un teórico nuevo gobierno. Nada parece ser suficiente a la hora de acumular información y conocimiento sobre lo que puede ocurrir. No podía ser de otra manera en lo que conocemos como sociedad de la información y del conocimiento. Sigue leyendo

Reducir el déficit público como pide la UE, hoy más que nunca, una cuestión ideológica

El gobierno que debe salir de las elecciones del 26 de junio tendrá que enfrentarse, como una de sus tareas prioritarias, a la reducción del déficit público a los niveles marcados por la Comisión Europea (CE) –por debajo del 3%- a finales de 2017, lo que va a obligar al ejecutivo, bien a nuevos recortes, bien a incrementar los actuales ingresos fiscales. Sigue leyendo

Banca pública: una obsesión que ya tuvo el franquismo

La grave crisis financiera, nacida en 2008 y cuyas consecuencias seguimos sufriendo, está acrecentando de forma un tanto desmedida un cierto sentimiento favorable hacia la banca pública como si en su potenciación estuviera la solución de todos los males, como si no existiera en la Eurozona el BCE con Draghi a la cabeza y así lo han entendido partidos como Podemos, IU, PSOE o Ciudadanos en cuyos pactos no se han olvidado de reclamar, bien la creación de una banca pública, a partir de Bankia y Banco Mare Nostrum (BMN), entidades ya nacionalizadas, bien de plantear la transformación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) en un “verdadero” banco público de inversiones. UGT y CCOO no han querido quedar fuera de la ola y hace tiempo que vienen reclamando similar medida con el supuesto objetivo de evitar oligopolios bancarios y la “exclusión” financiera. Sigue leyendo