El mal uso de los pronósticos

Las expectativas o previsiones de crecimiento económico de los países se ha convertido en un recurrente y creciente ejercicio de funambulismo profesional, compuesto de conjeturas y suposiciones, todas ellas amparadas por sólidos análisis de coyuntura, que aportan un alto grado de desacierto o error que debería, en ocasiones, ser explicado a los ciudadanos por quienes firman los resultados de dichos trabajos de forecast, con lo que se ahorrarían incertidumbres en los mercados y utilizaciones tendenciosas con intereses muchas veces inconfesables. Sigue leyendo

Continúa la caída libre en materia de innovación

Mientras España se debate entre la posibilidad de ir a unas terceras elecciones generales, como consecuencia de una difícil digestión de los últimos resultados electorales del 26 de junio y el sistema público de pensiones presenta una delicada situación en lo que a sostenibilidad se refiere, como consecuencia de una calidad del empleo manifiestamente mejorable, el Cuadro europeo de indicadores de la innovación de la Comisión Europea, publicado hace unos días, pone de relieve que España es el tercer país, junto a Lituania, que más ha retrocedido en innovación desde el inicio de la crisis en 2008 –por detrás de Rumanía y Hungría–, habiendo perdido anualmente una media del 0,8% de rendimiento en I+D.
La noticia viene a denunciar, una vez más, la situación de España en un terreno de vital importancia para su futuro desarrollo, aunque algún medio de comunicación de ámbito nacional, prefiriera titular en positivo al anunciar que “España está en el puesto 19 de países que más innovan en la UE”. Los únicos países que han reducido su inversión en innovación más que España son: Rumanía (-4,4%) y Croacia (-0,9%) y Luxemburgo (-0,8%).
Los resultados del informe de la Comisión revelan que la puntuación lograda por nuestro país en el índice sintético de innovación ha sido de 0,361, lo que le sitúa por debajo del promedio de 0,521 del conjunto de países europeos, y muy alejado de Suecia, que lidera la clasificación con un 0,703.
El informe señala que la inversión y la financiación de la I+D en nuestro país ha caído una media anual del 5,7% desde 2008, debido fundamentalmente al descenso de la inversión procedente del capital riesgo que ha disminuido un promedio anual del 11% desde 2008. Por su parte, la inversión del sector público ha experimentado un crecimiento del 0,8% anual.
Lo cierto es que España mejoró los resultados de innovación hasta 2013, aunque la Comisión destaca que en los países de moderada innovación –entre los que se encuentra nuestro país– existen núcleos regionales de innovación potente como es el caso del País Vasco en España, gracias a cuyos resultados la media de España no cae más escalones.
En áreas de innovación determinadas, los líderes de la UE son: Suecia: recursos humanos y calidad de la investigación académica; Finlandia: condiciones marco financieras; Alemania: inversión privada en innovación; Bélgica: redes de innovación y colaboración; Irlanda: innovación en las pequeñas y medianas empresas.
En estas circunstancias y dada la baja calidad del empleo y los bajos niveles salariales existentes, debido a la fuerza que tiene el sector servicios en España, puede parecer una provocación afirmar que, si nadie lo remedia, España se dirige inexorablemente a ser definitivamente un país de camareros, albañiles, burócratas y jubilados.
Tan provocadora como temeraria reflexión, con independencia de quien la pronuncie, podría llegar a ser cierta si este país continúa alejándose de Europa en sus indicadores de I+D e innovación, siendo la consecuencia más importante de ello el envejecimiento de los investigadores y de los aparatos y equipos de investigación, que no se renuevan, y aunque el número de empresas que realizan I+D se ha mantenido constante a pesar de la crisis, no son más de 12.000 las empresas que se preocupan de este trascendental capítulo en el desarrollo de un país, cuando para una economía como la española esta cifra debería ser, al menos, cuatro veces mayor.
Pese a ser la cuarta economía de la Eurozona, España comparte grupo en materia innovadora con países como Croacia, Chipre, República Checa, Estonia, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal y Eslovaquia.
Por el contrario, el grupo líder encabezado por Suecia está configurado por Dinamarca, Finlandia, Alemania y Países Bajos a quienes siguen Austria, Bélgica, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Reino Unido y Eslovenia.

Banca italiana: ¿solución pública o privada?

La banca italiana ha vuelto a convertirse en el centro de atención del sistema financiero europeo -en 2016 ha perdido el 46% de su valor en bolsa- debido a la elevada morosidad (360.000 millones de euros) en un entorno de bajo crecimiento económico y de baja rentabilidad, lo que lleva tiempo generando dudas sobre la sostenibilidad de algunas de sus entidades, algo que se ha visto agravado por la caída de los mercados tras el Brexit y la petición, por parte del Sistema de Supervisión del BCE a una de sus entidades, de un plan de reducción de morosos tres veces más agresivo del que tenía en su plan estratégico. Sigue leyendo

El gobierno recurre a un cambalache para cumplir con el compromiso del déficit

El gobierno español ha presentado ante la Comisión Europea las medidas que está dispuesto a adoptar, una vez que deje de estar en funciones, para cumplir con la exigencia comunitaria en relación al déficit público y cuya medida estrella es el incremento del tipo a aplicar en los pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades, con lo que se espera recaudar 6.000 millones de euros y que supone reconocer el fracaso del nuevo modelo, al volver a la anterior periodificación que fuera ya modificada en 2012. Sigue leyendo

La posibilidad de que Bruselas multe a España por su incumplimiento en el objetivo de déficit es remota

Pese a que el alarmismo es una práctica férreamente enganchada a ciertos comportamientos, muy abundantes en circunstancias políticas como las que vive España en estos momentos y cause regocijo, en ciertos ambientes, la posibilidad de que España sea multada por Bruselas por haber incumplido el objetivo de déficit de 2015 (5,1% frente a 4,2% objetivo) con una cantidad que podría alcanzar los 2.000 millones de euros y la congelación de hasta el 50% de los fondos estructurales, la mayoría de los analistas le conceden muy pocas posibilidades a esta opción, aunque sí parecen estar convencidos de que a España se le exigirá algún tipo de compromiso para acelerar el proceso de consolidación fiscal, ya que este año España podría volver a incumplir el objetivo (3,6%). Sigue leyendo