El sudoku de la Fed

La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (en inglés Federal Open Market Committee, FOMC) de la Reserva Federal, el próximo 21, augura un debate intenso sobre si suben los tipos de interés o lo dejan para diciembre, después de las elecciones de noviembre, algo que en cualquier caso afecta e interesa a la economía de medio mundo. Los argumentos a favor y en contra, abundan:
A favor de la subida, el hecho de que el mercado de trabajo está en el pleno empleo y que la inflación alcanzará el objetivo de la Fed, según desaparezcan ciertos factores transitorios como la caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar, que han estado presionando a la baja.
En defensa de esperar, se podría argumentar que el crecimiento del PIB en el primer semestre del año ha sido decepcionante (en torno al 1%). En principio, se prevé una reactivación derivada del impulso del consumo de las familias, de la estabilización del gasto en capital y de un menor ajuste de inventarios. Sin embargo, resulta inquietante que las expectativas empresariales se hayan retraído en agosto, aunque es algo habitual en periodos preelectorales, que suelen generar retrasos en las decisiones de inversión.
La mayoría del FOMC es partidaria de subir los tipos de interés, la cuestión que se discute es cuál es el momento oportuno, apareciendo diciembre como mes más propicio, colocando el tipo central de la banda objetivo en el 0,68% desde el 0,32% en que está situado desde diciembre de 2015.
Esta gradual y lenta forma de subir los tipos de interés se debe a que el tipo de equilibrio ha caído. El tipo de interés de equilibrio o neutral, entendido como aquel compatible con que la economía esté en pleno empleo y la inflación estable en torno al objetivo del banco central, es una referencia básica para la política monetaria y que depende de factores que determinan los flujos de inversión y ahorro como el envejecimiento de la población (que ha frenado el crecimiento de la población activa), la ralentización de las ganancias de productividad o el aumento de activos de reserva, por parte de las economías emergentes, que han dado lugar a un aumento global de la oferta de ahorro en relación con la demanda de inversión.
El ciclo económico en EEUU está madurando, y aunque se espera que se mantenga el impulso expansivo durante uno o dos años, el ritmo de aumento del PIB estará en torno al 2%, consolidándose un crecimiento tendencial inferior al de ciclos económicos pasados.
La relación entre la dinámica del mercado de trabajo y la inflación ha cambiado, reduciéndose la sensibilidad, lo que se deduce de la escasa presión salarial que se registra, pese a estar el mercado cerca del pleno empleo.
Todo ello, en suma, conduce a pensar que las subidas de tipos de interés serán muy espaciadas en el tiempo y que el nivel máximo de los tipos de interés de la Fed en este ciclo podría estar, en el mejor de los casos, en el entorno del 2%.

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