El Popular abre el baile

Por una vez, las palabras del presidente del BBVA han resultado premonitorias y aunque, cuando la pasada semana señalaba con cierto grado de desesperación que “los tipos de interés negativos nos están matando”, no se refería al Popular, lo cierto es que unos días después, el banco presidido por Ron anunciaba una ampliación de capital por un total de 2.500 millones de euros, algo menos de la mitad de lo que la entidad valía en bolsa, con el objeto de cubrir los impactos regulatorios y el agujero de las cláusulas suelo, cuantificados en cerca de 4.700 millones.
Los analistas se apresuraban a advertir que para hacer frente a potenciales requerimientos regulatorios adicionales o a la posibilidad de tener que reforzar los niveles de cobertura de la morosidad, actualmente en un 40,2%, para igualar la media sectorial de España cercano al 50,0%, se requería casi el doble de la cantidad solicitada en la ampliación, lo que se interpreta como una forma de ganar tiempo que en ningún caso garantiza que no se tenga que volver a apelar al mercado en el futuro.
El Banco Popular es el primero de una serie de bancos que decide recurrir al mercado en un momento de dificultad para muchos de ellos y que tendrá su continuidad en el futuro, con otras entidades en serias dificultades de rentabilidad, aunque posiblemente no contarán con el apoyo que va a contar “el Popu” para reunir la cantidad solicitada y poder, así, fortalecer su balance, acelerar las ventas de sus activos inmobiliarios tóxicos y preservar el dividendo, además de iniciar un contundente plan de recortes.
Incluso así, el cuaderno de baile del sector bancario está abierto.
Aunque el Popular es el banco español con mayor exposición al ladrillo y a los impagos hipotecarios, lo cierto es que son muchas las entidades que están sufriendo las duras condiciones que hasta ahora ha impuesto el BCE y cuyo resultado final ha sido una reducción de la rentabilidad sobre el capital (ROE) -4,4% en 2015- mientras que el coste de capital (COE) se mantiene en el 8%.
Los tipos negativos provocados por el BCE para la facilidad de depósito, desde mediados de 2014, han ido erosionado el rendimiento del negocio bancario desde entonces, aunque en 2016 han alcanzado otra dimensión al empujar ya al euríbor a 12 meses a terreno negativo, algo que nunca antes había ocurrido.
En alusión al conocido como despliegue monetario del BCE y ante las dificultades y las anomalías que provoca este entorno, con los países cobrando por emitir deuda o los bancos pagando por su liquidez, las entidades financieras tratan de buscar mecanismos de defensa que no todas logran instrumentar y el Popular es el primero de la lista que lo reconoce y busca capital.

Post-it
La facilidad de depósito se aplica a la liquidez que las entidades financieras depositan en el BCE, permitiendo a éstas realizar depósitos a un día en los bancos centrales nacionales. No suelen existir límites para estos depósitos ni otras restricciones a fin de que las entidades puedan gozar de esta facilidad. El tipo de interés de la facilidad de depósito constituye normalmente un límite inferior para el tipo de interés de mercado a un día y lleva en negativo desde primeros de 2016 sin que parezca que vaya a modificar de signo en el corto plazo, lo cual es un castigo para la entidades financieras que recurren a esa práctica y que son casi todas.

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