¿Ponen las Bolsas a cada uno en su sitio?

Cuando un teórico se plantea las razones y motivos que expliquen la evolución de los mercados de renta variable y sus respectivas cotizaciones bursátiles, nunca son menos de media docena los argumentos que utiliza, aunque en algunos casos puede alcanzar la decena.
A pocas semanas de que termine el año bursátil, quien más o quien menos no deja de mostrar su extrañeza, a la vista de las rentabilidades ofrecidas por las sociedades cotizadas y de la evolución de los índices generales, en la seguridad de que cada caso es distinto y que todos y cada uno de los mercados de renta variable tienen una explicación que difiere de la del vecino.
En el caso del Ibex, cuyo índice ha caído más de un 9% en lo que va de año, la explicación gira en torno al peso que tienen los bancos, infravalorados, en el índice general, mostrándose indiferente la evolución bursátil al tan repetido como real mantra de que la economía española crece muy por encima que la media de la Eurozona y que los beneficios de las cotizadas se muevan en niveles considerablemente elevados.
Y para los que piensan que el que no se contenta es porque no quiere, un simple vistazo al vecino italiano para comprobar que su caída en lo que va de año supera el 23%. Otra vez los bancos entran en escena.
Donde los bancos tiene poco que decir –el Deutsche Bank sigue hecho unos zorros- es en el DAX alemán, cuya evolución en lo que va de año arroja una caída de poco más de medio punto, debido al hecho de que su índice bursátil es más industrial que financiero y que acumula dividendos en su valoración, algo que el Ibex no hace.
El índice del CAC francés, por su parte, aunque su economía no vive sus mejores momentos, ofrece una pérdida del 2%, muy inferior al 7% que presenta el EuroStoxx50 compuesto d por las cincuenta sociedades de referencia de la Eurozona.
Donde la extrañeza alcanza mayores cotas es en el conglomerado dominado por la lengua inglesa.
En el caso de la Bolsa de Londres, el FTSE presenta una rentabilidad cercana al 10% desmintiendo las expectativas especialmente negativas anunciadas tras el Brexit.
Algo similar ocurre con los tres índices de EEUU – Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq- que se mueven en máximos históricos y respiran un inusitado optimismo, aunque tras el triunfo de Trump “el aparato” del establishment convenció a medio mundo del desastre que se avecinaba sobre la economía norteamericana.
En similar senda, incluso más acentuada, caminan las principales bolsas latinoamericanas como México, Brasil y Argentina, con sensibles diferencias entre ellas y pese al anunciado aumento de los tipos de interés en Estados Unidos. Así, el índice MERVAL de Buenos Aires presenta una envidiable tarjeta con una rentabilidad superior al 40%, algo superior a la brasileña BOVESPA (38,3%) y muy por encima del 3,2% de la mexicana MEXBOL.
Explicaciones las hay para todo tipo de exigentes demandantes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *