Pablo Iglesias-televisión, una simbiosis de resultados insospechados

La irrupción de Podemos y de su líder Pablo Iglesias en el escenario político español es la consecuencia de multitud de factores, uno de los cuales, sin duda, es la fructífera y larga campaña electoral televisiva de la que Iglesias ha gozado y disfrutado desde que fuera invitado en mayo de 2013 por Intereconomía TV a formar parte de su tertulia “El gato al agua” desde donde, razonablemente bien manejadas posteriormente sus apariciones en las redes sociales, empezó a convertirse en el fenómeno social que es hoy.
La escalada para él y su pareja, Tania Sánchez Melero, diputada de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid, comenzó en la televisión conservadora, pero ésta fue suficiente para que su presencia fuera catapultada a otras cadenas como la televisión de la iglesia (13TV), la televisión del grupo Planeta (la Sexta), la televisión de Berlusconi (La cuatro) y la pública TVE en donde también tuvo sus minutos de gloria.
A partir de ahí, se ha generado un curioso debate sobre el papel que juegan los propietarios en la definición del sesgo ideológico informativo de sus respectivas cadenas de televisión, incorporando al debate como eje central el interrogante de que hasta qué punto la televisión de Lara va a continuar dando cancha al personaje en cuyo programa político sólo tiene una medida con la que el editor catalán está de acuerdo: reducir el IVA cultural del 21 al 4%.
Dicen que el triunfo de Podemos en las elecciones europeas, se ha cimentado en las redes sociales y nadie puede asegurar a ciencia cierta que no ha sido así, habida cuenta de que mientras que él ha publicado más de 7.500 tuits, Arias Cañete, ha publicado 92 y Valenciano ha colgado algo más de 1.360.
Pero de lo que nadie puede dudar es del papel que han jugado las televisiones en el éxito del líder de Podemos y del conocimiento de éste sobre técnicas televisivas, algo que aprendió a lo largo de años de televisión en La Tuerka, un canal que comenzó emitiendo en la muy modesta Tele K y luego a través de Público.es y que ha aprovechado frente al resto de tertulianos.
Su conocimiento del medio llega al extremo de enjuiciar críticamente a quienes le han dado cobijo y horas de publicidad gratuita en horario de prime time “No podemos meterlas todas en el mismo saco, dice Iglesias, sé que no es lo mismo la de Intereconomia que la de La Sexta o la de TVE. La noche en 24 Horas me parece particularmente aburrida, creo que tiene poco ritmo, a diferencia de Al Rojo Vivo que funciona mejor. La Tuerka se diferencia de cualquier otra en que nosotros no apostamos tanto por opinadores profesionales en forma de periodistas como sí por profesores universitarios y doctores en ciencia política. Está bien que haya periodistas, nosotros contamos con periodistas entre nuestros colaboradores, pero no creemos que deban ser ellos los que marquen opinión. A veces decimos de forma un poco arrogante que somos la tertulia con más nivel de la televisión, pero creo que es justo”.
Quien ésto dice es el mismo que durante un año ha estado teniendo hasta tres apariciones semanales en los mejores horarios de la programación televisiva, computando un total de no menos de catorce horas de intervenciones directas y minutadas, lo que trasladado a segundos y éstos a spots publicitarios y éstos a tarifa en un ejercicio ciertamente grosero y poco ajustado, puede dar una cantidad que no baja de los 50 millones de euros que el político emergente ha sabido aprovechar sobradamente.
Sin duda alguna, lo que se ha producido ha sido un fenómeno de simbiosis, ya que tanto beneficio ha sacado Pablo Iglesias de las televisiones como las televisiones de Pablo Iglesias y de sus confrontaciones con los Jimenez Losantos, Marhuenda o Rojo.
A partir de ahora, las cosas pueden empezar a cambiar o al menos eso se espera de los editores, aunque no parece claro que todos ellos estén dispuestos a “romper relaciones” con quien les ayuda a subir audiencias de forma espectacular.
Es el caso de Mediaset en cuyo programa matinal “La mañana de cuatro”, dirigido por Cintora, ha alcanzado la gloria del 12,8% de audiencia, algo impensable sin la presencia del personaje mediático y del que Vasile, el hombre de Berlusconi en España, no parece dispuesto a desprenderse. Del resto, todo es posible dado el ejercicio de indefinición al que nos tienen acostumbrados los dueños de las televisiones que no han terminado por tener claro que si lo que prima en televisión es el negocio o el ocio, lo que ha dado pie a algunos a recordar la frase atribuida a Lenin sobre el capitalista que siempre vendería la soga con la que sería ahorcado.

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