La Fed sigue siendo más eficaz que el BCE

La decisión de la última reunión de la Fed de mantener sus tipos de interés, a la vez que interpretaba que la economía sigue dando señales de expansión, sobre todo en el mercado laboral y el residencial, en ningún caso exenta de riesgos que provienen del debilitamiento de las economías exteriores y de la volatilidad de los mercados financieros, alentaba una depreciación del dólar, a la vez que el índice S&P500 cerraba en máximos anuales volviendo a los niveles de inicio de ejercicio.
Nuevamente quedaba patente la diferencia entre la economía norteamericanas y las de la zona euro, así como la eficacia de las decisiones de la presidenta de la Reserva Federal de EEUU, en comparación con las adoptadas por su colega del BCE y que quedaba reflejada en el hecho de que el Eurostoxx50 todavía se encuentra un 6% por debajo del índice de principios de año.
Aunque los factores más relevantes de la economía mundial como puedan ser China, materias primas, emergentes o evolución del precio del crudo, afectan por igual a las economías de ambos lados del Atlántico, la realidad es que la recuperación, desde la zona de mínimos, está siendo más rápida para la economía estadounidense que desde el comienzo de la crisis financiera en 2008 no ha dejado de llevar la iniciativa en todas las medidas adoptadas por su banco central, lo que ha permitido que la economía norteamericana entrara en recuperación mucho antes que las de la UEM.
Algunos analistas entienden que la arriesgada política monetaria de Draghi, no soluciona los problemas estructurales de la zona euro, en donde el deterioro de la productividad juega a favor del bajo crecimiento potencial, las infraestructuras públicas no responden a las necesidades futuras y el entorno para hacer negocios es manifiestamente mejorable.
Hoy, lo que está quedando cada día más patente es que los países de la zona euro y, por extensión, los de toda la Unión Europea, necesitan fuertes reformas estructurales, algo sistemáticamente demandado por el presidente del BCE, para que las medidas de Draghi consigan su deseado grado de eficacia como ocurre en EEUU.
Europa y el BCE, en opinión de analistas como los de Euromoney, puede prometer tipos bajos durante un largo periodo de tiempo y su balance tiene recorrido al alza, pues se sitúa en 2.859 millones de euros frente a los 3.094 millones de euros de julio 2012, cuando Draghi prometió todo lo posible para salvar el euro. Asimismo, sus compras de activos superan ligeramente el 9% del PIB frente al 25% de la Fed y tiene margen para implementar la estrategia actual, “aunque desgraciadamente todo esto no sirve de nada sin la adecuada acción de las autoridades políticas”.

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