La economía británica, imparable

El Banco de Inglaterra ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento para 2014 hasta el 3,4% y, pese a ello, descarta subidas del tipo de referencia aun cuando la tasa de paro baje del 7%. Además, plantea una modificación de la hoja de ruta original (forward guidance) orientada a cuantificar el exceso de capacidad productiva de la economía.
El PIB del último trimestre de 2013 creció un 0,7% intertrimestral, una décima menos que en los dos trimestres anteriores, dejando el crecimiento del año en el 1,9%, algo no observado desde 2007.
Los factores que están permitiendo esta brillante reacción de la economía británica son la recuperación de la confianza por parte de los consumidores que se ha situado en niveles no observados desde 2007, así como la continua relajación de las condiciones de acceso al crédito y el aumento de la demanda residencial.
El único pero a la reactivación se produce en la continuada debilidad del sector exterior y en la formación bruta de capital fijo, ya que, a pesar de la depreciación de la libra, el cambio de modelo productivo no se ha producido, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad a medio plazo, aunque observadores y analistas esperan que la inversión se recupere durante este año, tal y como apuntan los indicadores de confianza empresarial, de pedidos y de compras que se sitúan en máximos históricos. Así, la economía continuará creciendo de forma vigorosa durante 2014, año para el que los analistas esperaban un crecimiento del 2,4% y que el BoE ha aumentado en un punto, consecuencia del dinamismo económico que se está reflejando en la creación de empleo. La tasa de paro se ha situado en el 7,1% y, en noviembre, se registró una creación de empleo trimestral no observada en la historia reciente: 281.000 empleos, lo que ha llevado al Banco de Inglaterra a enterrar la hoja de ruta solo seis meses después de haberla introducido.

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