La banca española en el 2020

El sector financiero ha gozado de una atención especial en Tendencias y era difícil dejar pasar el último número para hacer un pronóstico sobre cómo será dentro de cuatro años. La primera conclusión es que será muy diferente, pero los principales actores serán los mismos.
Son muchas las cuestiones que se tienen que ventilar en estos años. Las inaplazables son la privatización total de Bankia y la irrelevante BMN; la finalización de la transformación de las cajas de ahorros (La Caixa, Kutxabank, Ibercaja, Unicaja y Liberbank), el encaje del Banco Popular y la jubilación de los banqueros de la posguerra.
Lo más probable, y seguramente lo deseable para la competencia, es que Bankia continúe su vida en solitario tras la colocación en manos privadas del 100% de su capital, el Estado aún conserva algo más del 50%. Sólo Santander y BBVA tienen capacidad para comprarla, pero aparentemente ni les interesa, dado el desguace que tendrían que hacer de personas y oficinas.
Esos dos bancos son los candidatos a quedarse con el Banco Popular, algo que seguramente es más urgente, ya que pocos creen que vaya a terminar 2017 como entidad independiente. Es más, hay quien apuesta a que Emilio Saracho no llegará nunca a tomar posesión de la presidencia del Popular.
El Sabadell no está tampoco libre de perder su independencia, aunque aparentemente está mejor. Su cuenta de resultados está dopada por una operativa abusiva de compra-venta de deuda pública aprovechando la manguera del BCE. Además, hay un cierto misterio sobre la calidad real de su balance y el Esquema de Protección de Activos que se le otorgó por quedarse con la CAM. Pero donde sin duda tiene un gran problema pendiente es con accionistas claves que integran el núcleo duro. Las familias dueñas de empresas como Planeta (Lara), Pinturas Tintan (Folch Rusiñol), Porcelanosa (Colonqués) o Mango (Andic) sufren enormes pérdidas de cientos de millones de euros por la inversión que hicieron en 2006 para adquirir el 12,5% del Sabadell que estaba en manos de La Caixa y apoyar así a Josep Oliu en la presidencia, quien también se jugó mucho dinero. Buena parte de la inversión la hicieron con financiación del propio Sabadell.
La necesaria jubilación de los banqueros nacidos en los años 40, en la postguerra, puede hacer de acicate de otro empujón a la reestructuración de un sector que no da para más de media docena de grandes operadores. Este es el caso del omnipresente Isidre Fainé (1942), de FG (1944), de Amado Franco (1946), de Braulio Medel (1947) o de Oliú (1949).
Aquí salen a relucir tres de las mayores antiguas cajas (Bankina, aparte). La pervivencia en solitario de Ibercaja y Unicaja es poco más que una quimera, al igual que la de Liberbank. En cambio, Caixabank y Kutxabank pueden sobrevivir, pero tendrán que buscar una fórmula de gobierno que acabe con lo que muchos consideran tomadura de pelo corporativo que mantienen actualmente.
Curiosamente, los dos bancos que históricamente han estado controlados por las familias Botín son los que tienen un panorama de mando más claro. Santander tiene presidenta para rato (Ana Botín, 1960) y Bankinter tiene ya de facto designado a Alfonso Botín, hijo de Jaime Botín, como sucesor de Pedro Guerrero al frente de la presidencia.
Eso sí, para sucesión la de Francisco Gonzalez al frente del BBVA y aquí es difícil acertar. Es de suponer que FG piensa cada día en cuál es la persona más adecuada y seguro que no es Goirigolzarri, por mucho que haya algunos que les encante soñar con la vendetta perfecta para los viejos banqueros vascos que fueron destronados con malas artes.
Caso aparte merece Abanca, probablemente, en opinión de muchos analistas, la peor entidad financiera de España. Presenta unos ratios aparentes, pero la realidad es que si al beneficio se le descuenta la reversión de provisiones e impuestos, está en pérdidas. Tiene unos ingresos escuálidos que no cubren los costes. Está en manos de la familia venezolana Escotec y va a dar mucho que hablar.
En resumen, las apuestas son claras. El sector lo seguirá liderando Santander, seguido por BBVA, CaixaBank, Bankia, Antiguascajas, Bankinter y Kutxabank. No salen más de siete entidades. Veremos.

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