Isolux: otra víctima de las renovables superprimadas

Las empresas constructoras españolas están dando muestras de su gran adaptabilidad a los mercados internacionales y aunque su singladura en ocasiones no resulta fácil, han demostrado su capacidad de adaptación al entorno y su elevada competitividad, lo que se demuestra en sus cuentas de resultados, en ocasiones demasiado hinchadas de deuda.
No han corrido igual suerte las grandes empresas constructoras o de ingeniería españolas que decidieron incorporarse al mundo de las renovables, fiándolo todo a una política de ayudas desproporcionada que vio su fin con el gobierno Rajoy, en un intento de reducir el alarmante déficit público, aunque el presidente de Isolux acusó al gobierno de “claudicar ante el lobby eléctrico tradicional” por la retirada de ayudas a las renovables.
En ese capítulo aparece Abengoa y ahora lo hace Isolux que ha tenido que llegar a un acuerdo con sus principales acreedores para conseguir una inyección de 200 millones de euros para evitar el concurso de creedores.
Las entidades financieras con mayor exposición a Isolux son Santander (640 millones), Caixabank (350), poseedora del 28,0% del capital de la compañía, y Bankia (335).
El acuerdo alcanzado implica aumentar el riesgo de las entidades con la empresa de ingeniería, recayendo en Caixabank el mayor porcentaje ya que la entidad de Faine concedería el 50,0% del total.
Además de los 200 millones, el acuerdo contempla una quita sobre la deuda actual de la compañía (4.600 millones) aunque se desconoce el importe de la misma.
La intervención en Isolux, como ya ocurriera con Abengoa, ha estado salpicada de su cuota de escándalo que se ha zanjado con la salida del presidente y vicepresidente, Luis Delso y José Gomis, respectivamente y la marcha de Álvaro Delso (hijo del presidente) y actual director financiero de Isolux, con graves acusaciones de haber ocultado una situación de quiebra técnica de la empresa.

Post-it
Luis Delso es presidente del Grupo Isolux Corsán desde 1994 a propuesta de Banesto, tras ocupar los puestos de consejero delegado de la Caja Postal de Ahorros y la presidencia ejecutiva de Transmediterránea. Su trayectoria se ha visto salpicada por diferentes polémicas, cuando no de escándalos en donde se mezclan nombres como el de Pujol o de la Gurtel y también del “gratis total” de su amigo Carlos Solchaga.
Por su parte, José Gomis Cañete, uno de los fundadores de Isolux, fue condenado por el Supremo a devolver al Banco Espírito Santo en España los tres millones de euros que pidió a crédito para invertir en un producto estructurado de Lehman Brothers, inversión que perdió su valor con la quiebra de la financiera.

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