FMI: Los riesgos a la baja de la economía mundial siguen siendo acusados

El crecimiento de la economía mundial está fortaleciéndose de forma gradual, si bien los riesgos a la baja siguen siendo elevados, según conclusión del informe semestral sobre Perspectivas Económicas Mundiales del FMI en el que se resalta que al igual que viene ocurriendo en los últimos años, las economías desarrolladas mostrarán una débil recuperación en sus ritmos de crecimiento en 2012 (1,5%), mientras que por el contrario se prevé un relativamente sólido avance de las economías emergentes (5,7%). La economía mundial se prevé crezca un 3,5% este año, frente al 3,9 % alcanzado en 2011.
• La zona euro volverá a sufrir una moderada recesión en 2012 (-0,3%) como resultado de la crisis de deuda soberana y la consiguiente pérdida de confianza en la región, los efectos del proceso de desapalancamiento de las entidades financieras sobre la economía real, así como de los procesos de consolidación fiscal. Una recesión que se centraría en la primera parte de este año, para recuperarse a partir de entonces y avanzar un 0,9% en 2013. Una caída suave para la mayoría de las economías, no así en el caso de Portugal, Grecia y, en menor medida Italia y España, dónde la recesión será más profunda y la recuperación no comenzará hasta 2013.
• En USA, la economía avanzará de forma modesta en los dos próximos años, reflejo de la todavía debilidad de los precios de la vivienda, el desapalancamiento y el poco dinamismo de su mercado de trabajo. Un moderado crecimiento que mantendrá la inflación bajo control en el entorno del 2%.
• Por lo que respecta a las economías emergentes, estas continuaran beneficiándose de las sólidas políticas económicas y estructurales implementadas, si bien también han ido incrementándose una serie de debilidades domésticas a tener en cuenta. La mayoría de ellas han tenido un elevado crecimiento en la última década, apoyado en el precio de las materias primas y el crecimiento del crédito. En algunos de ellas, el crédito no puede seguir aumentando a las mismas tasas sin que no suponga un riesgo para la calidad crediticia de las entidades financieras.
En definitiva, un escenario central de crecimiento global moderado, con riesgos a la baja. Riesgos que se centran en el posible deterioro de la
crisis europea que pudiese afectar al resto del mundo; las incertidumbres geopolíticas que derivasen en un fuerte aumento de los precios del petróleo y, por último, un excesivo endurecimiento de las políticas económicas (fiscales) que provocasen una situación de deflación o de prolongado período de bajo crecimiento.

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