FG acierta con Ausbanc y se equivoca con el banco

La semana pasada fue la gran semana de la presentación de resultados de los bancos y la gran sorpresa fue el BBVA. El banco que preside Francisco González presentó unos números tan decepcionantes que el mercado castigó la acción con un descenso de casi el 6,8%, mientras que su querido competidor, el Santander, subía un 1,8%. Por tanto, los resultados tuvieron un impacto del 8,6% en un solo día.
La performance bursátil en 2015 de los dos grandes bancos españoles fue mucho mejor para BBVA que para Santander, empezando porque Ana Botín arrancó el año con un ampliación de capital de más de 7.000 millones que fue como una losa para la cotización del banco cántabro. Pero 2015 es ya agua pasada y 2016 parece presentarse como todo lo contrario y mientras que, en lo que va de año, BBVA presenta una rentabilidad negativa del 8% para sus accionistas, la caída del Santander es solo del 0,8%. La evolución de Caixabank, Bankia y Popular es aún peor que la de BBVA. Los dos primeros caen más de un 20% y el último, un 17%. Pero, ¿por qué cayeron tan mal los resultados del BBVA en los mercados? Básicamente por la mala evolución de su negocio en España, especialmente el crecimiento de los costes. El BBVA integró el año pasado la recién adquirida Catalunya Banc, una “joya” que le ha dado una importante cuota de mercado en la mayor región española en términos económicos, pero que cuesta entender su aportación a la cuenta de resultados. El margen de intereses de BBVA España cae un 1,2% pese a la incorporación de la caja catalana y, sin embargo, los costes aumentan un 18%. Pareciera que sólo aporta costes, que no suma en los ingresos, y esto cayó muy mal a unos inversores que no estaban avisados. Carlos Torres, consejero delegado del BBVA, explicó que ese incremento de los costes se debía, en buena medida, a los gastos de integración de la entidad catalana, lo cual es una obviedad. Lo que los mercados esperan es que los costes aumenten porque se haya empezado a pagar la reestructuración de la caja catalana, es decir por el cierre de oficinas y la reducción de plantilla, pero no es así. El BBVA y los sindicatos alcanzaron el 31 de julio del año pasado, hace tres trimestres, el acuerdo de reestructuración de plantilla. Nueve meses después, los avances son mínimos. El banco cerró marzo con una plantilla en España de 33.171 empleados, que es casi 270 más de los que tenía al cierre de 2015. La red de oficinas ha bajado hasta 3.797, lo que supone una reducción de 14 oficinas. Por tanto, el banco, que tenía más clara una historia de reducción de costes, por venir de una fusión y por tener una estrategia digital más clara (al menos verbalmente), resulta que presenta una realidad que le desmiente. A más a más, esto le pasa mientras que el Santander sorprendió a propios y extraños con una rentrée post Semana Santa en la que ha pactado con los sindicatos en tiempo récord el cierre de 450 oficinas en España y la reducción de casi 1.400 empleos entre la red y servicios centrales. Esta apuesta del Santander es una presión para todos, pero especialmente para el BBVA dados los número que ha presentado. Mientras, en lo que sí está sorprendiendo positivamente el BBVA de Francisco González es haber llegado hasta las últimas consecuencias con Luis Pineda y Ausbanc, y de paso con Manos Limpias. Es una vergüenza que Pineda haya podido mantener sus prácticas durante casi tres décadas. Bienvenido sea este final tardío.

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